Hace tiempo que los clientes abandonaron el pasivo rol de consumidores objeto de los esfuerzos y estrategias de las marcas que buscaban, únicamente, sumar números a sus cuentas. En consecuencia, las empresas que desean publicitarse se han dado cuenta de que, muy lejos ya de tratarse de una relación estrictamente comercial, el vínculo a conseguir con sus clientes debe romper definitivamente las rígidas barreras del mercado, para fomentar una comunicación más personal, y por tanto, más eficaz al generar un feed-back. Se trata, pues, de una filosofía de empresa más que de técnicas de marketing ya que las marcas buscan integrarse en la vida social de sus clientes, en una apuesta por un acercamiento cualitativo frente al distante cuantitativo.
En este sentido, nos encontramos ante la “Socialización de las marcas”. Según un estudio de Universal McCann sobre Social Media (“The Socialisation of Brands”) los internautas han disminuido sus visitas a las webs oficiales de las marcas. Sin embargo, ha aumentado el número de usuarios activos en Internet que pertenecen a algún grupo creado por una marca.
Para potenciar esta relación con sus clientes, la marca debe conocer los gustos de éstos, así como los medios más utilizados por ellos, entre los que se suelen encontrar:
- Blogs temáticos: cine, música, viajes, deporte, etc.
- Smartphones: terminales de telefonía móvil con conexión a Internet que permiten mantener un flujo de comunicación más activo.
Para las marcas es toda una inversión implicarse en la vida social de sus clientes: generan una opinión positiva y cercana lo que se traduce en una mayor intención de compra.

